TODO sobre la primera cita ¿Cuándo? ¿Cómo actuar?

Hay un momento mágico y especial en toda primera cita en que dos personas hacen su mejor esfuerzo para dar la mejor impresión de sí mismos. Es admirable ese instante porque demuestra el potencial de nuestros encantos y virtudes siendo puestos a prueba. Cuando una cita es perfecta ese instante se mantiene durante el resto de la velada y una chispa se enciende. La primera cita ha terminado, pero apenas ha comenzado a encenderse el fuego.

 

Es normal que ocurra. El miedo y el entusiasmo invaden tu cuerpo a partes iguales cuando, tras haber pasado horas diarias conversando con alguien, finalmente han decidido ese primer gran paso que determinará el futuro de su experiencia de contacto: la primera cita.

 

Muchas personas desestiman las citas, bien sea porque han tenido malas experiencias o porque forman parte de un proceso de cortejo que algunos consideran «lento» o «anticuado». Sin embargo, existen pocas cosas tan emocionantes como una primera cita, especialmente si es una persona que ha atrapado tu interés en el mundo virtual y llevan un buen tiempo conversando. A su vez las citas son un trance necesario para comprendernos mejor y desarrollarnos en el campo de entrenamiento de la seducción. Hasta la cita menos exitosa es una experiencia formativa para el futuro en el tema de las relaciones y para comprender el funcionamiento de las herramientas relativas al deseo de establecer contacto humano, la oportunidad de generar empatía y la esperanza de conseguir un instante perfecto de mutua correspondencia.

 

Ahora bien, las preguntas de rigor sobre la primera cita: Después de «conocer» a alguien durante un margen de tiempo prudencial, ¿cuándo debe ser? Y si ya ha sido concertada, ¿cómo debes actuar?

 

Las dudas respecto a la primera preguntan dependen de muchos factores. No obstante, el tiempo justo o adecuado en que dos personas deben tener una «primera cita» desde el momento en que entablan contacto por primera vez (de manera online, por lo general ya que en este mundo globalizado se ha convertido en el mecanismo tradicional para «conocer» nuevas personas) depende del consenso entre ambos participantes al manifestar interés de querer verse. Se trata de aprovechar el sentido de la oportunidad y que alguna de las dos partes se disponga a proponerlo o sugerirlo a modo de deseo («sería agradable conocerte, ¿no piensas lo mismo?). Lo que si es recomendable es no dejar pasar un mes antes de haber tenido esa primera cita, porque entonces habrán desgastado ese maravilloso juego de irse descubriendo como quien desenvuelve un misterio poco a poco hasta hallar una respuesta. En las adivinanzas, si el acertijo es respondido antes de siquiera haber comenzado a formularse el juego habrá perdido su encanto. Lo mismo ocurre con las citas: si no hay sorpresas, no hay lugar para esa chispa especial.

 

Por eso, aunque se trata de una decisión personal y consensuada, el tiempo ideal para darse la oportunidad una primera cita es a dos semanas después de entablar contacto con alguien y tras haber comprobado que hay un contacto fluido y constante durante ese tiempo. Por otro lado, si se da el caso en que una persona se niegue a tener una cita contigo porque considera que es muy temprano, aunque no por ello tenga menos interés, es importante que respetes esa decisión manifestándole que cuando se sienta preparada no dude en hacerlo saber. Recuerda que se trata de una decisión mutua y presionar con insistencia solo creará distancia.

 

Ahora bien, supongamos que se han puesto de común acuerdo y se sienten preparados para tener una primera cita. ¡No te alarmes! Es conveniente tomárselo con calma. La primera cita es una ocasión de nervios y excitación, pero también representa la promesa de conocer a alguien con quien sea posible tener una relación. Porque ese es el objetivo de las citas: la comprobación de si te sientes suficientemente bien al lado de alguien para darle un espacio en tu vida. Por supuesto, esto no se determina en una primera cita pero si se dan las condiciones necesarias para saber si quieres continuar en contacto con esa persona manteniendo un interés romántico y/o sexual. Por lo tanto, no dejes que los miedos te entumezcan y disfruta el proceso.

 

No hay leyes para fijar el comportamiento que debes tener durante una primera cita, pero si hay características que no es lícito descuidar y acciones que no son convenientes en ese primer encuentro entre dos personas. La higiene y cuidado físico es un elemento imprescindible; no solo porque quieres causar una buena impresión luciendo atractivo, sino porque demuestra que te has tomado la molestia de verte bien para esa persona, lo cual es algo que agradecerán. Evita las conversaciones sobre temas polémicos (política, religión, sexo), pero tampoco reveles información personal sobre tu pasado amoroso y si hay preguntas directas sobre ello contesta de un modo amable sin dar detalles. Una cita también implica evaluación y escrutinio, y las palabras que uses para expresarte sobre tus antiguas parejas pueden ser determinantes para crear un juicio de valor desfavorable. Son permisibles las miradas picaras y roces ocasionales porque condimentan ese primer encuentro pero no abuses de ello, podría volverse en tu contra y convertirse en un mecanismo involuntario de intimidación.

 

Si bien no existen fronteras que no puedan cruzarse, incluso si se trata de una primera cita, recuerda que la palabra clave es «consenso». Todo lo que se encuentra permitido hacer es aquello que las dos partes quieren conjuntamente y en conformidad con sus deseos correspondidos. Lo cual nos lleva a una pregunta bastante delicada, pero que muchos se preguntan antes y durante la primera cita: ¿beso en la primera cita?

 

A este respecto no podemos dar una afirmación sin dudas o una negativa tajante. Si sucede es porque simplemente la cita se ha desenvuelto de un modo en que lo hizo posible. No es un signo negativo, pero tampoco una señal de éxito seguro. Forma parte de la encantadora imprevisibilidad que distingue a las primeras citas.

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